Política

Política

Los y las que legislan sobre los cuerpos de las mujeres

En las comisiones primeras y séptimas de Senado y Cámara es en donde arrancarían las discusiones con relación a los proyectos de derechos de las mujeres. Las senadoras y representantes no conforman el 50 % de esas células legislativas para tomar decisiones con relación a temas como el aborto.

Natalia Tamayo Gaviria (ntamayo@elespectador.com)

Hay una Causa Justa, una que organizaciones feministas entendieron que no se alcanzaría a través del Congreso –el representante de los y las ciudadanas por naturaleza–, debido a los innumerables intentos fallidos en el Legislativo por regular y reglamentar los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Por eso desde hace un año se juntaron para planear una demanda para que se elimine del Código Penal el aborto ante la Corte Constitucional, la misma que permitió la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) en tres causales haciendo una interpretación sobre los derechos fundamentales de las mujeres y la jurisprudencia internacional dictada por organismos como la Corte Interamericana de Derechos Humanos con el caso Artavia Murillo, entre otros.

En toda historia de avance de los derechos de las mujeres siempre hay reparos, como los han advertido feministas. En el caso puntual radica en el Legislativos y los y las mismas congresistas que, en palabras de Cristina Rosero, abogada del Centro de Derechos Reproductivos, desconocen de los derechos ganados y no cuentan con perspectiva de género para ampliar el debate actual. “Las únicas regulaciones que se han impulsado van dirigidas a la restricción de los derechos fundamentales de las mujeres y desconocen de los precedentes jurisprudenciales sobre estos temas”, dijo Rosero.

No hay que ir muchos años atrás para evidenciarlo. En el actual Congreso se hundió un proyecto que lo bautizaron como la ley “yo también tuve un nombre”, que pretendía crear un registro del no nacido, con los apellidos del padre y la madre. Una iniciativa que, a ojos del representante Mauricio Toro (Alianza Verde), tenía una intención de limitar el aborto y vulnerar la autonomía de las mujeres. “Esto tiene un efecto simbólico y es crear una consecuencia negativa para que no ejerzan sus derechos reproductivos”, complementa la abogada.

En Comisión Primera de Senado sigue en trámite el proyecto de reconocer la vida desde la concepción, otra propuesta que es rechazada por las feministas al considerar que, con esto, además de prohibir el IVE, se estarían satanizando métodos anticonceptivos de emergencia como la píldora del día después. Y de ese compendio no olvidan la idea que, hasta ahora, no se ha radicado, hecha por los partidos cristianos, de dar un subsidio temporal a las mujeres violadas para que no contemplen el aborto.

Que se insistan en proyectos como los mencionados, señala Rosero, se explica desde varios frentes. Primero, la subrepresentación de mujeres que apenas llegan a ser el 20% de congresistas; segundo, que las mujeres que están no incorporan una agenda con perspectiva de género, o lo hacen concentrándose en temas como participación política, derechos laborales o violencias; tercero, que la mayoría de los hombres no tienen un verdadero compromiso por la igualdad y eso detona en lo que decía la abogada sobre el desconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos cobijados por jurisprudencia nacional e internacional.

Movilizaciones como la del pasado 8M, en la que las mujeres demandaron un espacio no mixto, es decir, exclusivamente femenino, para que fueran ellas las protagonistas, también llama a que en las próximas elecciones parlamentarias los partidos, en principio, cumplan con la paridad en las listas, como exige desde ahora el nuevo Código Electoral, avalando mujeres diversas, preparadas y con vocación por la defensa por los derechos humanos, y a que el mismo electorado se anime a darle su voto de confianza a las candidatas. Más mujeres en el Capitolio garantiza que no sea una mayoría masculina la que decida sobre sus cuerpos, sus proyectos de vida y su futuro. “Los derechos reproductivos no aceptan retrocesos. Estaremos siempre vigilantes para que no se revierta lo ganado”, resaltó la abogada del Centro de Derechos Reproductivos.

El Espectador hizo cuentas del porcentaje de representación de mujeres en las comisiones encargadas de discutir temas de mujeres (las primeras, sobre derechos fundamentales y libertades individuales, y las séptimas, sobre mujeres, familia y niñez), así como un sondeo de cómo están las fuerzas en caso de que se tramite una iniciativa que atraviese el cuerpo de las mujeres. Estos fueron los resultados.